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El presidente de la Comisión Especial de Agenda Digital y Tecnologías de la Información, diputado Juan Pablo Adame Alemán (PAN), advirtió que la Reforma en Telecomunicaciones, aún con sus muchos beneficios, “puede echarse a la basura” si no se regulan los contenidos en los medios de comunicación en las leyes secundarias y se antepone la dignidad humana.



Considero que “debe hacerse un análisis muy profundo de las palabras y comas que se insertaron en la reforma. No ser ilusos ni ciegos” ante lo que pasa en México con el avance tecnológico reflejado en los medios de comunicación y sus contenidos, no sólo en la televisión y la radio, sino en todos los medios digitales a los que tienen acceso niños y jóvenes.

Así lo expresó durante la inauguración del foro “El Medio es el Mensaje: un análisis de los contenidos en los Medios, en el marco de la Reforma en Telecomunicaciones”, organizado por la diputada del PAN, Carmen Lucía Pérez Camarena, secretaria de la Comisión de Derechos de la Niñez. La legisladora urgió a reglamentar estrictamente los contenidos de todos los programas de televisión y radio, porque “no sólo entretienen, sino educan, y hasta deforman” al fomentar el lenguaje soez, la violencia, los estereotipos ofensivos, sobre todo la imagen de la mujer como objeto, la falta de cumplimiento en la clasificación y horarios, entre otros. Pérez Camarena manifestó el compromiso de los diputados para hacer una sinergia con la sociedad, a fin de que sus propuestas y preocupaciones en torno a los mensajes de los medios de comunicación se regulen en el marco del respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión y de información.

La diputada del PAN, Esther Quintana Salinas, destacó que “los legisladores tenemos que acostumbrarnos a no inventar el hilo negro, y revisar y atender las proposiciones sociales. Se tienen que cambiar los contenidos en la televisión, no son los apropiados, porque ahora los valores estorban, y el país no puede seguir funcionando con tanta simulación”, subrayó.
Aseguró que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en un estudio realizado en 2011, detectó que el 94.7 por ciento de los hogares en México cuenta con al menos un televisor, y el 30.4 por ciento de las familias tiene televisión por cable.

Al participar la diputada del PRI, Martha Gutiérrez Manrique, propuso que rumbo a la construcción de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, “no se creen más letras muertas”, sino un marco jurídico que de viabilidad y transparencia al manejo del sector, para que se respete y se ejerza la libertad de expresión y se recuperen valores, sin dañar o exponer a la niñez ante el avance tecnológico.
Urgió a regular los medios digitales que se han convertido en un gran problema, porque son puerta desde el hogar a la violencia, a la trata de personas, a la pornografía infantil y al sexo.


Dijo que más allá de colores y partidos, deben reglamentarse los contenidos de todos los medios de comunicación, de no hacerlo, está en mayor peligro la niñez mexicana. Se tiene una oportunidad de oro para encontrar ventajas y aprovechar el desarrollo tecnológico para que sea una herramienta de progreso y autoprotección, y no de la comisión de delitos”, y refirió que México tiene el deshonroso primer lugar en la pornografía infantil.

Oportunidad para lograr una transformación social

Por otra parte, Gabriela Delgado Flores, directora editorial del Observatorio Contenidos-Observa Medios.com, e integrante de la organización A Favor de lo Mejor, señaló que las leyes secundarias de telecomunicaciones son una oportunidad perfecta para hacer una transformación social, mediante el uso responsable y consciente de los medios de comunicación.

Indicó que los niños mexicanos pasan 562 horas al año en la escuela, y frente al televisor mil 569 horas en el mismo lapso, con un porcentaje de 4:30 horas diarias; tres veces más que en las aulas, por lo que es importante cuestionar: ¿quién educa a la niñez?, lo cual tiene que ser objeto de estudio para México.
Cuestionó los contenidos de telenovelas, con historias sin originalidad; los tops shows que fomentan el morbo y los mensajes de sexo explícito; las emisiones de radio que usan palabras altisonantes; la falta de respeto a las clasificaciones y horarios, y la carencia de castigos a quienes no cumplen la ley.

Eso, más las horas ante la televisión y en la Internet contra la parte educativa que se soslaya, es por “lo que es un tema preocupante”, porque la niñez y juventud son más vulnerables, precisó.


En su participación, la doctora Teresa Nicolás, directora de posgrados de la Universidad Panamericana, dijo a los diputados que “todo gran poder, como el ejercido por el sector telecomunicaciones, conlleva una gran responsabilidad que debe compartirse con los ciudadanos y los académicos, porque tenemos un gran país que debe preservarse”.
Los mensajes actuales que difunden los medios masivos alteran el modo de conocer la realidad, inhiben el pensamiento abstracto, atrofian la cultura, fomentan lo banal; además, convierten a los asesinos, neuróticos y narcotraficantes en antihéroes. Exigió también parar “el twiteo fácil y la crítica estéril, vamos a pasar a la acción”.

Miguel Sabido, Premio Nacional de Televisión, sostuvo que el Poder Legislativo es el responsable de reconstruir el tejido social y demandó a los diputados reflexionar para establecer un nuevo modelo de TV, ya que la revolución digital afecta a todos y el país reclama urgentemente alternativas de vida.

“Es tiempo de que los concesionarios comerciales, los directores de los canales estatales y las autoridades del país acepten que la televisión no es una caja idiota ni muchos menos una encantadora fábrica de sueños, y se pongan de acuerdo para utilizar y aprovechar la telenovela y los programas seriados, que son los formatos más poderosos -quizás los únicos-, para lograr los cambios urgentes que necesita México”, expresó.
Francisco González Garza, presidente ejecutivo de la organización A favor de lo Mejor, señaló que la educación y la economía pueden unirse para ofrecer a la población contenidos de calidad en los medios de comunicación. Urgió a reglamentar las nuevas tecnologías, establecer códigos éticos, controlar los contenidos y eliminar la violencia y el sensacionalismo.